Tienes una idea en la que llevas trabajando desde hace meses y estás convencido que puede convertirse en un gran proyecto en caso de echarlo a andar. Sin embargo, llegas el lunes en la mañana a la oficina y lo primero que ves son tus correos en Outlook marcados con la «banderita roja» de los pendientes que tienes que sacar durante la semana y sabes que te va a llevar más de 40 horas terminarlos.
Llega el viernes y, cuando por fin terminaste con los pendientes de la oficina en la que trabajas, decides ir a comer con tus amigos en lugar de continuar trabajando en tu plan de negocios. La comida se transforma en borrachera y el sábado que vuelves a ver tus notas de esa idea de negocios, prefieres ir a descrudar a los mariscos. Total, puedes volver a retomar el plan de negocios de tu idea el lunes que tengas la cabeza más fría y sin cruda.
El problema de esta historia no es que te desveles el fin de semana, sino que este ciclo se repite semana por semana y continuas aplazando el arranque de tu nuevo proyecto. Para poder terminar con todos tus pendientes del trabajo y llevar a cabo tus proyectos necesitas saber utilizar las 24 horas que tienes al día de manera eficiente. En otras palabras, evitar ese impulso de tener que ver el celular cada 10 min y no hacerle caso a esa voz interna que te dice: «no hay pedo… lo puedes hacer después.»
A partir de hoy, voy a cambiar el giro de este blog para enfocarme en este problema y publicar las técnicas que más me han servido para chingarle, sacar todos mis pendientes y todavía tener tiempo para entretenerme.