«El que mucho abarca, poco aprieta.»
Hoy en día, vivimos en una sociedad que nos bombardea con información 24/7. Sólo fíjate en el número de letreros que ves en la calle ofreciéndote productos a cambio de tu dinero, los apps que descargaste en tu celular quieren que les dediques toda tu atención y no dejes de darle para abajo en Facebook, Instagram o las historias de amigos en Snapchat.
Para dejar las cosas en claro, yo no estoy en contra del uso de estrategias de marketing que las empresas utilizan para ganar tu atención sobre los millones de comerciales que llegas a ver cada día. Es muy interesante ver cómo las compañías han revolucionado las viejas estrategias de marketing a una manera mucho más enfocada y que ataca exactamente los puntos que queremos solucionar para poder entrar en nuestra cabeza y convencernos de comprar un artículo. Sin embargo, estos «llamados» a nuestra atención se interponen en nuestras actividades diarias y no nos generan nada productivo.
La calidad de tu trabajo no es la misma
Aunque hayan muchas personas que presumen ser «multitaskers», lo que es un hecho es que la calidad del trabajo no es la misma cuando haces malabares entre tus correos electrónicos, WhatsApp e Instagram y no te concentras en una sola tarea. Clifford Nass, sociólogo de Stanford ha dicho que las personas que no resisten la tentación de hacer dos cosas al mismo tiempo son «tontos por irrelevancia.»

Gary Matter nos relata en su artículo Brain, Interrupted publicado por el NY Times un estudio llevado a cabo por la Universidad de Carnegie Mellon, donde se analizaron los resultados por tres grupos de personas en un examen de habilidades cognitivas. Los resultados arrojaron que las personas que fueron interrumpidas por mensajes de texto obtuvieron una calificación 20% más baja.
Que tu celular no se vuelva un problema
Estar viendo tu celular mientras estás trabajando en una tarea puede tener como consecuencia que: (i) dediques más tiempo del requerido para completarla, y (ii) que la calidad de tu trabajo se vea afectada. La mejor solución para evitar que tu smartphone sea un problema es guardarlo en un cajón mientras le dedicas el 100% de tu atención a los pedientes más importantes del día y, si te acuerdas de algo que tienes que revisar en tu celular, lo apuntas en una hoja de papel para revisarlo una vez que hayas terminado.