Una vez que hayas tomados la decisión de iniciar un negocio, es importante que tengas metas claras, expectaciones realistas, una visión de donde te ves en el mediano plazo, así como un par de consejeros con los que puedas acudir para pedir asesoría. De igual forma, es muy importante que tengas en cuenta los posibles giros que pueden llegar a ocurrir y mantenerte flexible ante los cambios en el mercado.
Expectativas realistas
Es posible que después de trabajar por meses hayas conseguido desarrollar un app o un servicio nunca antes visto en tu ciudad y que crees que le puede interesar a miles de personas. Sin embargo, la realidad no siempre juega en favor de los dueños de nuevos negocios. Para poder mantener una expectativa realista, hazte las siguientes preguntas:
- ¿Qué tipo de negocios han sido exitosos en mi comunidad? Piensa en las necesidades que tienen las personas que viven en tu comunidad y en una solución que puedas darle por la que estas personas estén dispuestas a darte su dinero.
- ¿Cuánto riesgo estas dispuesto a asumir? Aunque estés 100% seguro que tu negocio va a llegar a valer millones, siempre tienes que tener en cuenta las consecuencias de que no llegue a funcionar y tener un plan de respaldo. Una forma de disminuir los riesgos de endeudarte de más es constituyendo una sociedad. Una sociedad es un ente jurídico diferente a sus dueños, los cuales en caso de escoger el tipo correcto de sociedad, crea una barrera entre tu patrimonio y el capital invertido en la empresa.
- ¿Estoy preparado para enfrentar los aspectos legales de operar un negocio? Ten en cuenta las regulaciones en materia fiscal, laboral y mercantil que puedan llegar a afectar a la operación de tu negocio y evita un gasto importante en el futuro por no estar preparado.
- ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a dedicarle? Si estás pensando que arrancar un negocio y ser tu propio jefe va a ser muy fácil…estás muy equivocado. Una startup es un trabajo que demanda tu atención 24/7.
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